
La casa del callejón
Hubo un tiempo no tan lejano, cuya sombra acaso se alargue hasta nuestros días más de lo que podamos imaginar, en que el cabeza de familia era el rey de la casa, el príncipe, el señor, el dueño de la voluntad, del tiempo y hasta de los pensamientos de las mujeres que integraban su familia. Es el caso de la historia que narra con delicadeza y concisión la siciliana Maria Messina: la historia de una familia que vive bajo el yugo de don Lùcio, un usurero insensible y déspota que se deleita con la sumisión y el desvalimiento que provoca en los seres supuestamente queridos que lo rodean.
Una monotonía predecible y minuciosamente planificada organiza los días de Antonietta –su esposa– y de Nicolina, la hermana pequeña de ésta, en la umbría casa del callejón. Muy unidas al principio, llevan una vida de clausura al servicio permanente del amo de la casa. En esta atmósfera sofocante y de aparente inmovilidad, ambas mujeres se debaten entre las ansias de libertad y la devoción a don Lùcio mientras un amor dañino, el resentimiento y los celos vician el aire que respiran.
Atenta a aquello que pese a ser imperceptible y fugaz es trascendental, Messina –«la Mansfield siciliana», en palabras de Leonardo Sciascia– jalona diestramente en su prosa unos silencios que gritan el desconsuelo de éstas y de tantas otras mujeres a lo largo de la historia. El estilo de la novela, verista y rico en imágenes, le valió a la autora los elogios de Giovanni Verga, cuyo libro La vida en el campo hemos reeditado recientemente.
Leído en la prensa
«Merced al melancólico realismo de su prosa, Messina descifra, en tono menor pero con sorprendente claridad, las implicaciones psicológicas y sociales de la condición femenina marginada en las sociedades rurales y en las de la pequeña burguesía meridional de su época.» Umberto Cantone, La Repubblica«La casa del callejón resulta más edificante, y también más convincente, que cualquier manifiesto feministas.» Le Monde
«Con su sutil pluma, esta escritora siciliana, injustamente olvidada, teje una inmensa tragedia doméstica llena de delicadeza y matices.» Youness Bousenna, Télérama
«Un dramático encierro en el que Messina plasma brillantemente la profundidad del desamparo de las mujeres.» Eugénie Bourlet, En attendant Nadeau
«Messina percibió de una forma nueva la obstinada melancolía del paupérrimo mundo de provincias, ese olor indefinible a cerrado, a prisión, que reina entre la gente honrada y que, más allá de Nápoles, los italianos ignoran por completo.» Giuseppe Antonio Borgese
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