
Estructuras Invisibles S. L.
Estructuras Invisibles S. L. es una novela del trabajo. No una novela cuyo tema es el trabajo, sino una novela que se atreve con una de las tareas más arduas de la literatura: narrar el trabajo, ese infierno de la repetición y de lo idéntico.
Bentor Marrero es un camionero que asiste entre alucinado y disociado a su propia vida. La muerte accidental de uno de sus compañeros no es aquí un mero deus ex machina, sino un engranaje que nos pone ante una realidad que normalmente preferimos ignorar: el hilo invisible que une el estatuto de los trabajadores con el código penal. Tras el accidente, Bentor emprende una especie de huida hacia delante custodiado por el fantasma del muerto mientras sigue conduciendo un gigantesco camión que incumple los requisitos de seguridad mínimos para poder transportar enormes estructuras por toda la isla de Tenerife.
Con una maestría que pocas veces encontramos en una primera novela, Jiménez Pozo construye un relato crudo y despiadado que va dando puntadas precisas en los nodos que conforman una inmensa red: la explotación, el sistema judicial, el punitivismo, el abrumador desbarajuste entre el trabajo y la propia existencia. Estructuras Invisibles S. L. se resiste, sin embargo, a quedar aprisionada en dicha red: es una novela ágil, con un estilo que atrapa y muy atento al habla de sus personajes, que quedan definidos por sus propios idiolectos. Con pinceladas de humor negro, estamos ante un texto nuevo y, a la vez, engranado en una larga tradición –un Lazarillo de Tormes contemporáneo, una reescritura involuntaria de La familia de Pascual Duarte– cuyo protagonista da cuenta de sí y nos pone, a sus lectores, en la posición de jueces de su culpa y de las culpas del sistema.
