
Eva está dormida
En El paraíso perdido, de Milton, el arcángel Miguel le revela a Adán la historia futura del hombre, pero a Eva le da un somnífero: no debe escucharlo por ser mujer. Mientras Adán conoce los secretos del porvenir, Eva está dormida. La Eva de nuestra novela también lo está en algunos momentos cruciales de su vida, pero la llamada de madrugada de Vito Anania, el único hombre al que en el pasado quiso como a un padre, la sorprende despierta: Vito está muy enfermo y le gustaría verla por última vez. Carabinero calabrés jubilado, Anania prestó servicio en los años sesenta en Tirol del Sur, la región del norte de Italia donde Eva creció, su paraíso perdido. Aquéllos fueron años sombríos, de tensiones y atentados, de una intensa confrontación entre las fuerzas del orden del Estado italiano y los habitantes de aquella provincia, lo que no impidió que naciera el amor entre aquel joven carabinero y la bella Gerda Huber, cocinera en un gran hotel alpino, hermana de un independentista y, sobre todo, madre de Eva, una madre soltera en un mundo que estigmatizaba esa condición.
Son días de Pascua y Eva sólo encuentra un tren para desplazarse hasta el sur. En los casi mil quinientos kilómetros que, desde los Dolomitas, la separan de su destino, Eva recordará su infancia y la tormentosa historia de su familia y de su tierra, que se cedió a Italia tras la derrota del imperio austrohúngaro en la Primera Guerra Mundial. De un día para otro, el Gobierno fascista de Mussolini, por medio de la fuerza y la represión, obligó a la población del Alto Adigio, como empezó a llamarse entonces, a olvidar sus tradiciones y su lengua materna, el alemán.
Eva está dormida es un extraordinario y documentado mosaico de una provincia sin patria, de sus luchas y conflictos de identidad, una historia que resuena en muchos otros rincones del continente. La novela sitúa en el centro la fuerza de la reconciliación y la idea de que, si bien los conflictos son recurrentes en la historia, también lo son los grandes gestos de amor y bondad de algunos de sus protagonistas.
Leído en la prensa
«Mis historias nacen siempre de los personajes. En Eva está dormida fue un triángulo muy claro: la pareja que forman Gerda y Vito y la niña, Eva. Desde el inicio supe que la historia debía contarse desde el punto de vista de la hija. La novela relata un amor imposible visto a través de su mirada: qué significado tiene para su mundo emocional y qué huella deja en su vida.Y luego surgió un cuarto personaje, el propio Alto Adigio. Igual que Eva, es un niño al que le falta al menos uno de sus progenitores. Así es como nace simbólicamente el Alto Adigio. Su trauma colectivo fundacional es haber sido separado de la patria madre, Austria, y haber quedado ligado a un Estado con el que no tenía vínculos previos ni historia compartida, Italia. De ahí surge esa sensación profunda de orfandad política que atraviesa su identidad.» entrevista para El País.
«Al contrario de lo que sucede tantas otras veces, la Historia no surge en el texto como si se tratara de un decorado, sino como una fuerza que modela destinos. En Eva está dormida nadie puede amar, trabajar o construir una identidad al margen del conflicto colectivo. Incluso los silencios familiares están atravesados por la tensión entre lo alemán y lo italiano, entre la pertenencia y la exclusión.» Luis M. Alonso, La nueva España
«En las páginas de Eva está dormida, kilómetro tras kilómetro, mientras toda Italia desfila ante los ojos de Eva, Francesca Melandri reconstruye hábilmente el rompecabezas de tres vidas cuyos destinos los han secuestrado el odio y la incomprensión entre dos comunidades. Una primera novela muy lograda.» Fabio Gambaro, Le Monde
