Aby

Marie de Quatrebarbes se inspira para su novela en la vida y la obra de Aby Warburg (1866-1929), pensador fundamental del siglo XX, nacido en el seno de una acaudalada familia de banqueros judíos en Hamburgo. Aun siendo el primogénito, a los trece años renuncia a tomar las riendas del negocio familiar y se las cede a su hermano Max, a cambio de que éste le compre todos los libros que le pida. Este pacto de la niñez sustentará la sed coleccionista del historiador del arte, quien hasta el final de sus días reunió cerca de sesenta mil volúmenes en su biblioteca, germen del prestigioso Instituto Warburg, en Londres.

Entretanto, atormentado por los desastres de la Gran Guerra, Aby se precipita en las simas de la locura y lo internan. Basándose, entre otros documentos, en el expediente clínico de Warburg que el psiquiatra Ludwig Binswanger redactó en la clínica Bellevue entre 1921 y 1924, la autora sondea los abismos de la esquizofrenia, la paranoia y las fobias que lo atenazaron hasta su curación.

En un texto escrito por montaje, a imagen y semejanza del Atlas Mnemosyne, y a través de una prosa atravesada por relámpagos líricos y cuajada de electrizantes asociaciones de ideas e imágenes, la autora nos sitúa en una época de cambios tan vertiginosos como paradigmáticos: el telégrafo, los rayos X, la teoría de la relatividad, la Primera Guerra Mundial.

A esta celeridad del mundo se opone el tiempo mental de Warburg, quien conjuró la locura y el caos consagrándose al estudio de las imágenes y los libros que con tanto esmero reunió, y que encarnó como nadie la figura del coleccionista según la definió Walter Benjamin: «Acaso el motivo último del coleccionista sea éste: librar una batalla contra la dispersión. De entrada, al coleccionista le perturban el caos y la dispersión en que se encuentran todas las cosas en el mundo».

Leído en la prensa

«Una novela sutil y penetrante en la que la confrontación con la realidad, negada al esquizofrénico, lo encierra en un imaginario del que sólo la invención novelística puede sacarlo.» Alain Nicolas, L’Humanité

«Más allá de la delicadeza de la escritura, lo que más me ha impresionado es la proeza de la novelista, quien, partiendo de un material médico a priori árido, se emancipa de éste con elegancia y continúa un diálogo pluricentenario entre la locura y el arte, un diálogo teórico, pero también estético. Una escritora que sabe desaparecer detrás de su tema al tiempo que despliega una voz potente y singular.» Guillaume Schaeffer, Libération

«Con esta novela Marie de Quatrebarbes podría unirse a la Virginia Woolf de Las olas o de La señora Dalloway.» Jean-Philippe Cazier, Diacritik