La llamada de los olores

Ryoko Sekiguchi busca, a través de la escritura, retener lo que se aleja, las sensaciones etéreas: los olores, los sabores, las voces que nunca más volveremos a oír. Si en Nagori nos hablaba del gusto y en La voz sombra se centraba en el oído, ahora, en La llamada de los olores, aborda el más sutil de nuestros sentidos: el olfato.

Como sabemos, al menos desde Proust y su magdalena, el olfato es un poderoso desencadenante de recuerdos, capaz de activar los que llevan años sepultados en lo más profundo de nuestro ser. Cada olor tiene un cuerpo y un lenguaje, una presencia capaz de trastocar nuestra relación con el tiempo y el espacio, y con esta idea Sekiguchi construye una narración híbrida que, a la manera de Las mil y una noches, engarza pequeñas historias ambientadas en distintas épocas y lugares: Granada en el presente, Ferrara en el siglo xviii, el Teherán decimonónico, París a lo largo de los siglos…

La llamada de los olores es un texto de hálito poético, luminoso e iluminado, en el que cada relato tiene como colofón un cuaderno de olores en el que la narradora da cabida a diversas cavilaciones: «A veces notamos la presencia de una persona por su olor, pero ¿tiene olor la ausencia?»; «Creemos ser capaces de imaginar todas las fragancias de la dicha, pero ¿existe una fragancia de la cólera?»; «Se dice que el dinero no huele, pero el estado de quienes lo poseen sí». Los perfumes y los olores, protagonistas absolutos del libro, se erigen, pues, en presencias encarnadas de nuestros recuerdos y en emisarios que nos revelan nuestro porvenir.

Leído en la prensa

«Entre los relatos, las notas documentales y las reflexiones, el texto propone algunas preguntas muy peculiares que, más allá de la sorpresa, incitan al lector a poner en marcha su imaginación para poblar su mundo de un nuevo sentido.» A. N., L’Humanité

«La llamada de los olores encierra un sinfín de reflexiones dotadas de la profunda ligereza de los haikus milenarios. Archivista de lo efímero y lo impalpable, Ryoko Sekiguchi navega sin cesar, como lo haría un pintor, entre la abstracción y la figuración.» Fabrice Gaignault, Lire Magazine

«En estas páginas, a la vez sorprendentes y conmovedoras, Ryoko Sekiguchi capta la fragilidad y lo efímero en un collage cautivador, un laberinto luminoso con numerosas galerías. La llamada de los olores sorprende, seduce y suscita muchas preguntas.» Alexandre Fillon, Les Échos

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